Críticas de Películas

'Solo ante el peligro', el western perfecto

Película de múltiples lecturas desarrollada en tiempo real

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'Solo ante el peligro', el western perfecto

Autor: Joaquín Vallet Rodrigo

El nivel de miticidad alcanzado por Solo ante el peligro, prácticamente, desde su estreno hace que cualquier valoración sobre ella resulte, en el fondo, un ejercicio de superficialidad.

Ésta película de Fred Zinnemann representa, en muchos aspectos, la esencia de un género y de una manera de concebir y entender el arte cinematográfico, perfectamente fundido con las demandas del público y poseedor, además, de una rara habilidad para conectar con un tipo de emoción de todo punto inexplorada hasta la realización del film.

Por consiguiente, Solo ante el peligro va mucho más allá de su condición de película aunque, como obra cinematográfica, resulte uno de los más poderosos paradigmas de perfección que se hayan filmado jamás.

Antetodo, nos encontramos delante de una película cuyo montaje es, sencillamente un prodigio. Elemento imprescindible para lograr las inmensas cotas de poder emocional que el film desprende, posee la particularidad de estar narrada en tiempo real. Si bien ello no es algo novedoso (El pistolero de Henry King ya contaba con una estructura similar), no lo es menos que su influencia en posteriores piezas de análogo trazado (la muy interesante A la hora señalada del director John Badham) ha sido determinante.

El trabajo de Elmo Williams a este respecto se basa en jugar con el tiempo. Aún respetando, escrupulosamente, la cronología, dilata o acelera el tempo dependiendo de la situación en que se encuentran los personajes o el punto dramático que haya alcanzado el film.

La presencia del tren como un elemento creador de desasosiego cuya presencia, invisible durante gran parte del metraje, se ve plasmada en el gran número de relojes que los personajes consultan insistentemente, se alía con la intensidad del ritmo en el impresionante bloque final donde la contundente dirección de Fred Zinnemann y la legendaria banda sonora de Dimitri Tiomkin se integran, con una armonía verdaderamente deslumbrante en el concepto de edición planteado por Williams.

Amén de ello, el film, mediante el soberbio guión de uno de los blacklisted de Hollywood, Carl Foreman, incide en dos aspectos clave a la hora de valorarlo. Por un lado, el tratamiento de unos personajes que se alejan, totalmente, de los arquetipos del género, mostrando sus debilidades e incidiendo, con una intensidad sobrecogedora, en sus psicologías (algo que causó el desagrado de John Wayne quien, años después, protagonizó Río Bravo una particular remodelación de la obra de Zinnemann dirigida por Howard Hawks).

Los cruces que se dan entre ellos y el peso de un pasado que cae como una losa sobre el presente conforman un mosaico humano poderosísimo sabiamente incorporado por un conjunto de excelentes actores de entre los que cabe destacar, lógicamente, a Gary Cooper, inmenso en su incorporación del sheriff Will Kane.

Por otro, Solo ante el peligro esboza una alegoría sobre los años más duros del maccarthysmo, donde la soledad del individuo toma un dramático protagonismo y la comunidad en la que habita le da, irremediablemente, la espalda con el fin de salvaguardar sus propios intereses aunque ello signifique no reaccionar ante la situación que acontece.

En definitiva, Solo ante el peligro trasciende, totalmente, las barreras del género al que pertenece. Su extrema perfección y el cúmulo de sensaciones que provoca en el espectador, acaban por asentar la fascinante personalidad de una de las grandes obras maestras de la Historia del Cine.

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