Críticas de Películas


'Shutter Island', Martin Scorsese sigue en buena forma

El director acalla las críticas con una historia obsesiva y sorprendente




Autor: Víctor Guerrero
Hay una extendida corriente de opinión que asegura que lo mejor de Martin Scorsese ya ha pasado; que para hablar de alguna obra maestra del director neoyorquino haría falta remontarse a Taxi Driver (1976), Toro salvaje (1980), Uno de los nuestros (1990) o Casino (1995); que se le ha secado el talento, que peca de presuntuoso o, peor aún, que vive de rentas. En cualquier caso, son críticas que tienen como referencia el altísimo listón colocado por Scorsese en la primera mitad de su carrera.
Shutter Island es una buena película. Los primeros minutos, en los que Leonardo DiCaprio y Mark Ruffalo llegan a la isla, son magistrales: la fotografía monocromática de Robert Richardson, el 'in crescendo' de la banda sonora de Robbie Robertson y el exceso de celo con que los vigilantes reciben a los protagonistas, nos meten de lleno en la historia.
DiCaprio y Ruffalo encarnan a dos policías cuya misión es descubrir el paradero de una paciente de Shutter Island que ha escapado de su celda. No, no hablamos de una cárcel, pero casi: es un centro de salud mental adonde el gobierno de los Estados Unidos lleva los casos más graves de paranoia y esquizofrenia. Por eso es importante recuperar a la paciente, aunque tal vez ya sea demasiado tarde y haya sido víctima de la naturaleza hostil de la isla.
Según avanza la investigación, Scorsese juega a meternos en la piel de DiCaprio: vemos lo que él ve, oímos lo que él oye y nos adentramos en sus sueños a través de unos 'flashbacks' que se vuelven poco a poco más reveladores. Y, como DiCaprio, acabamos sospechando de todos los personajes scon los que dialogamos: del estirado doctor Cawley (Ben Kingsley); del cínico doctor Naehring (Max von Sydow) e incluso de nuestro compañero de trabajo (Mark Ruffalo).
El guión, de Laeta Kalogridis -a partir de una novela de Dennis Lehane- empieza a dar giros de 90 grados cada cierto tiempo, pero es Scorsese quien consigue evitar el derrape, quien mantiene -con la cordura de la experiencia- una historia sobre la locura. Todo cobra sentido según nos acercamos al final, pero hay que mantener la mente despejada y los ojos abiertos para descubrir antes que nadie el secreto de Shutter Island.
Para Leonardo DiCaprio: está muy bien en su personaje, pero nos gustaría verlo en papeles menos intensos que los últimos que ha protagonizado (Revolution Road, Infiltrados, Diamante de sangre, Red de mentiras...). ¿Qué tal una comedia, para variar? Más que nada porque los tics a lo Robert DeNiro empiezan a resultar cansinos. Y, finalmente, resaltar el buen hacer de Michelle Williams en los 'flashbacks', ya que su etérea presencia ayuda a sembrar la inquietud en nuestras cabezas.
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