Críticas de Películas

'Falso culpable', la trágica historia de Manny Balestrero

Una película con un final ambiguo y un Henry Fonda soberbio

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'Falso culpable', la trágica historia de Manny Balestrero

Autor: Frederic Soldevila

La obsesión que Alfred Hitchcock siempre demostró en sus obras siempre fue la del «falso culpable», debido elloa un trauma infantil: en Londres, cuando era niño, su padre le quiso castigar por una travesura convenciendo a la Policía de que le metieran en la cárcel.

A la mañana siguiente, le dejaron suelto, pero el trauma psicológico que le quedó de por vida al pequeño Hitch fue tal que desde entonces nunca le cayó bien la Policía y siempre le fascinó el culpable que no lo era.

En esta película, cuyo título original lo expresa bien claro, The Wrong Man («El hombre equivocado»), el director traslada un caso real que había leído en un periódico sobre un hombre inocente confundido con el atracador de una compañía de seguros. Con este materialel director construye un título de carácter realista, enfatizado por la expresionista fotografía de Robert Burks, de tono casi documental e influencia kafkiana, válido para emprender eseangustioso y opresivo recorridoa travésun individuo atrapado por los mecanismos defensores de una sociedad que le impide defenderse y protegerse, a pesar de su inocencia.

Este error trastornará no sólo al protagonista del film, Emanuel, un cabeza de familia con una vida impoluta, que únicamente se permite jugar en las apuestas de forma ocasional, si no también a todo el vínculo familiar, sus hijos y su mujer, que deviene una persona insegura, atormentada por una culpabilidad que la conducirá a tener un trastorno mental al borde del suicidio.

El gran acierto de tan dura historia reside en el magistral manejo de las situaciones y la progresión entre las diferentes etapas de la historia, diferenciando tres partes durante su desarrollo: la primera se centra en retratar el día a día de Emanuel y su familia, la segunda se corresponde con el arresto y los preliminares al juicio, y la última con el transcurso, y posterior desenlace, del proceso judicial.

Aprovechando la trama, la cinta tratará de lanzar una crítica contra el sistema policial estadounidense, demostrando que la presunción de inocencia, en muchos casos, resulta inexistente y el acusado inocente se ve sumergido en una pesadilla que transformará su vida.

Estéticamente este título no sigue los cánones originales del cine de Alfred Hitchcock, adoptando en muchos casos un tono semidocumental, incrementado eso sí, por un excelente uso de la cámara: travellings largos, encuadres opresivos, sugerentes fundidos.

La fotografía se encarga de crear un ambiente turbio, con un magistral empleo de los espacios nocturnos y un manejo de la luz escaso, con gran profusión de sombras de cierto carácter expresionista.La narración desde el punto de vista subjetivo es sencillamenteasombrosa, muy descriptiva, cercana, detallista, escrutadora, consiguiendo transmitir a la perfección la desazón del protagonista, que invade a los espectadores de la película.

Además, Falso culpable contiene una mirada crítica hacia la colectividad y el sistema legal: aquí, la presunción de inocencia se sustituye por la obligación de demostrar la inocencia, como si la condena estuviera escrita desde el principio.

Asimismo, expone la alarma social originada por los robos cometidos, lo que provoca que el miedo se contagie y los testigos identifiquen con ligereza al falso culpable como forma de librarse de su paranoia, sin reparar en la gravedad de las acusaciones. Más adelante, en el desarrollo del juicio, observaremos cómo parte del personal asistente evade su atención y toma el acto como una mera rutina mientras se enjuicia algo tan trascendente como el futuro de un hombre.

Film realizado por Alfred Hitchcock en su etapa de mayor actividad creativa, el guión, del dramaturgo Maxwell Anderson y de Angus MacPhail, adapta el relato 'La verdadera historia de Christopher Emmanuel Balestrero', de Maxwell Anderson. Una vez asegurado el realismo de la historia, el realizador despliega una visión marcadamente personal y subjetiva, quepuede pasar desapercibida a quien se deje llevar por las apariencias realistas.

Las imágenes de la denuncia, retención, acusación, interrogatorios y encarcelamiento están construidas de modo que crean percepciones de culpabilidad (en este sentido cabe citar la tinta que ensucia los dedos de Manny después de la impresión de las huellas digitales).

Hitchcock juegade manera magistral conla información que suministra al espectador. Así, el espectador advierte, aunque no la policía, que cuenta pequeñas mentiras a su mujer. Su aspecto físico se identifica con el de los compañeros de detención. Cuando se mira las palmas de las manos y a continuación las cierra, exterioriza una gestualidad que parece hablar de culpabilidad.

Así, el conjunto del film deviene en manos de Hitchcock una historia siniestra, opresiva y trágica, que infunde sentimientos de temor, inseguridad, vulnerabilidad y fragilidad. La desconfianza en el correcto funcionamiento de la administración de la justicia, pieza fundamental del Estado de Derecho, se transforma en sentimientos de desamparo.

El hecho que el imperio objetivo de la ley pueda verse sustituido por los caprichos del destino, el azar y la fatalidad, explicado por Hitchcock, provoca angustia. No por azar, estamos anteel film en el que Hitchcock hace profesión de sus convicciones católicas con mayor claridad. No sólo presenta imágenes de crucifijos, rosarios y estampas confesionales, sino que además, no sin cierta ironía, se refiere al poder de la oración.

La construcción de caracteres es excelente. Los dos protagonistas están dotados de profundidad psicológica. Las interpretaciones de Henry Fonda y VeraMiles, a cargo de papeles difíciles, son notables y convincentes.

La interpretación de Henry Fonda resulta soberbia ya que dota del idóneo carácter neutro a su personaje, un hombre corriente, gris, sin especiales señas de identidad, ataviado con su abrigo y su sombrero, que forma parte de la multitud y podría ser, en realidad, cualquiera. En su rostro se refleja toda la angustia, todo el dolor y la impotencia de una persona que pese a su situación desesperada no deja de confiar en la justicia y en que la verdad verá al final la luz.

Es una interpretación cargada de matices de un actor en plena madurez interpretativa. Pero la mayor tragedia se localiza en el amago de desmoronamiento de la familia, cuando su esposa pierde la razón y cae en la enfermedad mental como consecuencia de la tensión vivida y la culpa acumulada: la víctima colateral.

El final es posiblemente más ambiguo de lo que parece a primera vista. Es más, su análisis sosegado sugiere sentidos contrarios a los que se desprenden de una lectura directa. La que sería la segunda banda sonora de Bernard Herrmann para un film dirigido porHitchocck, combina melodías festivas y bailables en la sala de fiestas, cortes melancólicos de una composición que glosa el dolor y la angustia de los protagonistas y un brevísimo tema desgarrado y estridente, que sugiere desolación.

La fotografía, como ya hemos mencionado, de Robert Burks, colaborador habitual del realizador, en blanco y negro, compone una narración oscura y sombría, de aires expresionistas. Se sirve de planos torcidos (plano inicial de la sala de fiestas), claustrofóbicos (prisión del Condado de Queens) y subjetivos (detención...), que informan los sentimientos de angustia de los protagonistas.

Hace uso frecuente de planos medios y añade combinaciones de planos superiores (interrogatorio), planos de detalle (esposas) y encuadres explicativos (anuncio de coches, depósitos bancarios...) Para entender el final creo que se ha de prestar especial atención a los compases de la música de cierre.

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