Críticas de Películas

'El placer', De Maupassant visto por Ophüls

Corolario de un estilo

 8

Aumentar el tamaño de la letra Disminui el tamaño de la letra
'El placer', De Maupassant visto por Ophüls

Autor: Christian Aguilera

En la medida que Max Ophüls sentía predilección por las historias que se recreaban en Francia -su país de adopción- a finales del siglo XIX, la obra de Guy de Maupassant (1850-1893) fue objeto de su atención. De resultas de ello, una vez vencida su errática etapa norteamericana y después de adaptar a Arthur Schnitzler en La ronde (1950) Ophüls vislumbró la oportunidad de hacer lo propio con el universo de Guy de Maupassant a través de tres de sus relatos que éste había escrito en distintas fases de su fecunda actividad literaria.

'La máscara' (1889), 'La casa Tellier' (1881) y 'La chica de Paul' (1881), por este orden, debían conformar la base del guión que Ophüls cumplimentó en alemán para luego ser traducido al francés con la participación de su «socio» en estas lides, Jacques Nathanson.

En apenas un par de meses el cineasta alemán y Nathason conformaron el primer borrador del guión. No obstante, los problemas surgirían con la compañía que debía encargarse de la financiación del proyecto y que acabó cediendo el testigo a otra empresa que se hiciera cargo de Le plaisir, un título orientativo del «espíritu» de una pieza cinematográfica que perseguía más un juego de sensaciones que el hecho de ceñirse al desarrollo de una trama concreta con la que mantener la atención del espectador.

En este «trasvase» de poderes, Max Ophüls se vio en la situaciónde abandonar la idea de rodar el segmento relativo a La chica de Paul porque, a juicio de los nuevos productores, podía atentar contra la moral de la época. El «fantasma» de sus problemas en el seno de la Meca del cine volvía, pues, a planear sobre la obra de Ophüls pero éste, a la postre, sopesaría los pros y los contra que comportaría la eliminación del sketch La chica de Paul y su «restitución» por otro cuento surgido de la pluma de Guy de Maupassant, quien asimismo actuaba desde la sombra como narrador y «elemento» de engarce de las tres historias sobre las que descansa Le plaisir.

Resulta más que evidente que Le plaisir se asienta en torno al relato 'La casa Tellier' que hubiera constituido por sí solo un mediometraje en la manera que, por ejemplo, lo había hecho Jean Renoir con Una partida de campo (1936) -adaptación del relato homónimo del propio Guy de Maupassant-.

Pero no es menos cierto que tanto el episodio preliminar -La máscara- como el final -La modelo- contribuyena marcar el estilo, el tono de una propuesta tocada por la maestría de Ophüls en su confección visual, que le valió tres años después de su estreno parisino una nominación al Oscar en su faceta de dirección artística en blanco y negro.

En la decisión -colegiada o no- por «sacrificar» el capítulo de La chica de Paul en beneficio de La modelo se ganaría en una mirada más amplia sobrela condiciónhumana cuyo telón de fondo bascularía entre Normandía -tantas veces descrita en la prosa de Guy de Maupassant- y la capital francesa. A mi juicio, la inclusión de La chica de Paul como tercer «pivote» hubiera desplazado en exceso el foco de atención hacia la vida de un conjunto de prostitutas de espíritu jovial que apunta en el horizonte de este relato hacia el lesbianismo.

La chica de Paul -editada en primera instancia junto a La casa Tellier- narra, en síntesis, a lo largo de su veintena de páginas, el enamoramiento de un joven francés (Paul) -hijo de un afamado senador- para con Madeleine y su posterior desengaño que acaba en tragedia al saberse que ésta disfruta más con la compañía de un par de prostitutas lesbianas.

El destino tampoco es benevolente con Joséphine (Simone Simon), la modelo, fuente de inspiración y de pasión del pintor Jean (Daniel Gélin), cuya relación medida desde los extremos conforma el capítulo que acabaría imponiéndose. Del mismoOphüls extrae un plano-secuencia magistral que describe en una «pincelada» visual esa relación «de vértigo», de ascenso emocional -la subida por unas empinadas escaleras que dan al dormitorio- y de descenso en picado -la cámara parece precipitarse al vacío, acompañando al cuerpo de Josephine-.

Asimismo, la alegoría cobra sentido en el segmento La casa Tellier en el suspiro final que acontece en Normandía cuando los latidos de corazón de Joseph (Jean Gabin) se van apagando mientras el tren donde viaja Rosa (Danielle Darrieux, a las antípodas de la Madame plasmada por el escritor galo) se pierde en el infinito. Pocas veces el cine ha sabido captar a través de los silencios la sensación de vacío que experimenta alguien que ha perdido una vez más la oportunidad de vivir un amor tantas veces soñado como en el instante en el que un Joseph abatido quiebra su robusto cuerpo en plano medio y dando la espalda a la cámara.

Pasajes fílmicos que por sí solos definen la intuición y el savoir faire de un cineasta incapaz de dejarse arrastrar por la banalidad; detallista en grado sumo en una puesta en escena en la que el colorido que destilan las piezas de De Maupassant son substituidas por ese sentido de la «musicalidad» quecobran vida en cada uno de los fotogramas de este «tríptico». Le plaisir representa, en cierto sentido, el corolario de un estilo que definió la hechuras de gran cineasta de Max Ophüls.

Pero siempre nos quedará el pesar por no haber tenido la opción de contrastar la versión que presenta en una copia inmaculada a cargo de Versus con la primigenia, aquella que además de la inclusión del capítulo La chica de Paul legitimaba la presencia de un director de cine -Fernand Gravey, futuro intérprete de Madame de... (1953), estaba previsto que hiciera de alter ego del propio Ophüls- que oficiaba de introductor/«maestro de ceremonias» de dos de los relatos en compañía de Guy de Maupassant para derivar en un personaje del siglo XIX en el postrer capítulo.

Ni rastro del mismo quedaría en la versión estrenada en salas comerciales, no así del escritor-narrador al que vemos con el rostro avejentado -acompañado por un amigo- en los planos finales de aire felliniano de Le plaisir para el que hubiera podido ser el particular «Ocho y medio» de Monsieur Max Ophüls.

Desarrollado por Hispanetwork

Términos y condiciones | Contacta con nosotros | Publicidad | Sitemap | Webmasters
©2004 - 2012 Factoría Virtual de Proyectos, S.L.

Estamos Rodando - Críticas de Películas - 'El placer', De Maupassant visto por Ophüls