Críticas de Películas

'Eduardo Manostijeras', un cuento mágico

Burton firma su obra más personal y conmovedora hasta la fecha

 10

Aumentar el tamaño de la letra Disminui el tamaño de la letra
'Eduardo Manostijeras', un cuento mágico

Autor: Frederic Soldevila

Tras el clamoroso recibimiento mundial de Batman, la Warner deseaba realizar una secuela inmediatamente para rentabilizar al máximo el éxito conseguido. A pesar de tener un compromiso con el estudio para hacer sus tres siguientes películas, Tim Burton vio rechazado su proyecto más personal y se vio forzado a encontrar una productora que creyera en ello tanto como él mismo. Este estudio fue la Twentieth Century-Fox, y le dio un presupuesto de veinte millones de dólares.

En la preproducción de Bitelchús Burton había conocido a la novelista Caroline Thompson por medio de su agente. El primer libro de la escritora, First Born, fue leído por el director con interés y le propuso dar forma a una historia de un hombre con tijeras en lugar de manos, historia surgida, como tantas en Tim Burton, de un dibujo que había realizado algún tiempo antes, en su adolescencia.

Tras la contratación de Johnny Depp para Eduardo Manostijeras (en su primera colaboración con Burton, a la que seguirían seis más hasta la fecha), Winona Ryder, Kathy Baker, Dianne Wiest y Alan Arkin empezó el proceso de rodaje. De esta forma, y con la complicidad de los directivos Scott Rudin y Joe Roth, Burton pudo llevar a cabo la que sin ningún género de dudas es su mejor y más personal obra hasta la fecha, un triste y conmovedor cuento de hadas con influencias frankensteinianas.

En primer paso representó diseñar la urbanización (situada en la población de Lutz, en la urbanización Land O'Lakes, al norte de Tampa, en el estado de Florida) donde acontece la acción, de un rígido urbanismo, un símil del mundo prefabricado y anodino en el que viven sus habitantes, espacio uniforme en contraste con la mansión donde Edward se crió,lugar donde predomina el color negro.

Vista desde lejos (desde el pueblo) es un espacio en blanco y negro, pero por dentro es una explosión de colorido, ruinoso y cubierto de telarañas, de enormes escaleras y amplísimos salones, rodeado de un asombroso jardín donde Edward convierte los setos en figuras identificables.

Una dialéctica de los espacios que a lo largo del metraje cobrará forma, junto al papel que los cuentos de hadas dan a la película: El inventor es una especie de Geppetto, el fabricante de juguetes que crea a la marioneta de madera Pinocho (alejado, por tanto, del mad doctor de la ciencia ficción clásica, el visionario empeñado en desafiar las leyes de la ciencia), Pegg, la vendedora de Avon y madre de Kim, es una hada madrina protectora de Edward en su nuevo entorno; y por fin, Edward, queencarna a la figura del intruso benefactor que cambia con su bondad a los habitantes del pueblo, un monstruo de aspecto pero no de corazón, una criatura tiernae inocente que sólo puede pertenecer a un cuento infantil. Por no hablar del amor redentor entre la bella y la bestia, otro tema que emparenta la propuesta aún más si cabe a los relatos infantiles.

Toda la grandeza de la película se sustenta en la figura de Edward, sin ningún género de dudas la mayor creación de Burton. Edward es la encarnación del «buen salvaje» rousseauniano,la inocencia y la torpeza personificadaen un entorno hostile hipócrita descrito, al igual que los personajes de la posterior Charlie y la fábrica de chocolate, de manera maniqueista, pero aquí el relato deviene memorable por la inclusión de un parámetro de primer orden, ausente en la película anteriormente mencionada: la poesía.

Edward pertenece al mundo de los mitos, es un ser creado de manera artificial, convertido en hijo adoptivo por su creador para que palíe su soledad. Ser simple, torpe, generoso y triste (su mejilla cruzada verticalmente por una cicatriz a modo de lágrima), aparece imposibilitado de expresar sentimientos, por lo que no sólo no está acabado físicamente, sino también emocionalmente, y con el asesinato de Jim completa su proceso de humanización, al mismo tiempo que se sentencia su exclusión perpetua de la civilización.

Sólo un ser no desea su marcha, y antes de que al final Edward y Kim se declaren amor eterno, la puesta en escena de Burton ya nos da pistas sobre las semejanzas de ambos personajes: al entrar en la habitación de Kim, Edward se observa en el espejo y después mira las fotos familiares; Edward observa que en las fotografías nunca aparece Kim en compañía de sus padres (es otro sersolitario como él).

Por último, observa los recortes de periódicos, iguales a los que tenía el protagonista en su mansión. Cuando más tarde Kim entre en la habitación, se mirará en el espejo para reventarse una espinilla y observará a los muñecos de trapo colocados en su cama, idénticos a los que Edward esculpe en los setos.Podemos decir que el mundo no está hecho para Edward o que Edward no está echo para el mundo; da igual, el caso es que no podemos evitar querer pertenecer al mundo de Edward,y rechazarel nuestro, un mundo que hace que alguien como Edward termine solo y repudiado por ser diferente, o mejor dicho, por no ser como los demás.

Las tijeras, que permítian a Eduardo crear hermosas obras de arte, son motivo de dolor en el mundo real, de forma que enseguida sabemos que este amargo poema sólo puede terminar de una manera. Y aquí es donde entra la poesía de la que hablaba antes, simbolizado en un hecho tan simple como una nevada.

Antes de la llegada de Edward al pueblo no nevaba nunca, pero a partir de su nacimiento comenzó a nevar con frecuencia, por el efecto de los pequeños trozos de hielo que se desprendían de las figuras que esculpía en lo alto de su castillo. Cuando Kim averigua el origen de la nieve, en la memorable secuencia en que él crea una figura y ella baila bajolos trozos que se desprenden(momento captado al ralentí), dicho efecto metereológico devine la prueba palpable, en el epílogo del film, que su amado sigue con vida.

Edward sigue esculpiendo declaraciones de amor en un sitio en el cual el automáta inacabado no verá cuestionada su apariencia externa, mientras ella, a diferencia de él, envejece y, por tanto, cambia su apariencia física y,a diferencia de Edward, cambia su apariencia externa. Edward permanece inmóvil, al margen del paso del tiempo, incapaz de envejecer, mientras a Kim ya sólo le queda explicar su historia a su nieta.

Nos encontramos, pues,ante una obra fundamental para entender las obsesiones temáticas y estilísticas de Burton, un definitivo examen que debía superar el director para convertirse en uno de los grandes del género. Fábula, comedia de adolescentes, relato fantástico, drama, lleno de ternura y sentimiento: el monstruo incapaz de adaptarse ante la sociedad que le teme e incomprende; una sociedad que prejuzga y separa a lo diferente.

Desarrollado por Hispanetwork

Términos y condiciones | Contacta con nosotros | Publicidad | Sitemap | Webmasters
©2004 - 2012 Factoría Virtual de Proyectos, S.L.

Estamos Rodando - Críticas de Películas - 'Eduardo Manostijeras', un cuento mágico