Críticas de Libros

'Alta fidelidad', novela romántica

Hornby se cuestiona el egoísmo de nuestro tiempo

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'Alta fidelidad', novela romántica

Autor: Frederic Soldevila

Nick Hornby nació en 1957 en Maidenhead (Inglaterra). Tras licenciarse en literatura inglesa por la universidad de Cambridge, impartió clases de inglés a extranjeros al mismo tiempo que trabajaba como periodista freelance en varias publicaciones, entre ellas The Independent, Sunday Times, The New Yorker, Esquire, Time Out, o The New Republic.

Desde niño asistió con regularidad al campo del Arsenal, convirtiéndose en un ferviente seguidor del equipo inglés. Esta pasión futbolera alimentaría el tema de su libro 'Fiebre en las gradas' ('fever pitch', 1992), volumen que le concedió gran popularidad en el Reino Unido. Más tarde, en 1997 se llevaría al cine Fiebre en las gradas, con el título en español de Fuera de juego, protagonizada por Colin Firth.

Su primera novela fue Alta fidelidad (1995), divertida historia centrada en Rob Fleming, un apasionado de la música que tiene una tienda de discos en Londres. En esta novela el autor muestra influencias de autores tales como Raymond Carver, Lorrie Moore, o Tobias Wolff, y logró una fama internacional. Cargado de humor perspicaz que no ocultan cierta aflicción, oscilando entre la preocupación por las relaciones sentimentales, las constantes referencias a la música pop y el protagonismo de treinteañeros desorientados vitalmente.Otra obra suya, Érase una vez un padre, libro sobre el crecimiento y la madurez personal, también sería adaptada a la pantalla grande con Hugh Grant, Toni Collette y Rachel Weisz, que en España se tituló Un niño grande.

En 1999 fue premiado con el galardón E. M. Forster, y un año después publicó Speaking with an Angel, recopilación de relatos escritos por varios jóvenes autores británicos, como Helen Fielding, Zadie Smith, o Robert Harris.Centrándonos en el libro objeto de estas líneas, lo primera que llama la atención es la peculiar personalidad de Rob Fleming, a punto de cumplir los treinta y seis años y propietario de una tienda de discos antiguos en el norte de Londres, en la que trabaja con dos amigos/empleados, llamados Barry y Dick, con los que mantiene una curiosa relación de amor/odio más propia de adolescentes inmaduros que de personas adultas.

Es una tienda entre cutre y chic, donde sólo vende la música, en formato vinilo, que le gusta a él. Se trata, por tanto, de un negocio destinado a un público coleccionista, aunque siempre al borde de la bancarrota. También tiene una novia, Laura, de la que está locamente enamorado, pero que termina por dejarlo precisamente debido a la inmadurez de Rob y su incapacidad de comprometerse seriamente con nada; no puede soportar que siga comportándose como a los diecinueve años cuando está a punto de cumplir los treinta y seis. ¿Será porque Rob parece empeñado en prolongar su adolescencia hasta la decrepitud o, como él piensa, porque su colección de discos y Laura son incompatibles?.

Para consolarse, Rob se refugia en la compañía de sus empleados y a la vez colegas Barry y Dick, y juntos hacen innumerables y muy masculinas listas de sus discos preferidos, sus películas preferidas (que incluyen siempre Reservoir Dogs), los cinco mejores episodios de Cheers, las cinco mejores canciones de Elvis Costello.. Su desesperación aumenta cuando descubre que Laura ha comenzado una relación sentimental con su vecino del piso superior, al que Rob siempre ha odiado.

Después de la ruptura decide ponerse en contacto con sus antiguas novias, descubriendo que la mayoría de ellas guardan un mal recuerdo de él. Pronto Laura se siente remordimientos por haber abandonado a Rob, y éste comienza a salir con Marie, una cantante americana. Pareciera que por fin va a cumplir uno de sus sueños. Rob intenta hacer ver que no pasa nada cuando en realidad está completamente destrozado anímicamente.

Aunque Rob creyera al principio que esta ruptura sentimental no estaba entre las más cruentas de su vida, que Laura no era digna de figurar en la lista de las cinco principales que le habían roto el corazón, muy pronto comenzará a hacerse preguntas más profundas, sobre la monogamia, el amor y el desamor y la madurez. El retrato de Rob es realista, fácil de encontrar en nuestro entorno: su miedo al compromiso, su aferrarse a juegos intrascendentes (las listas), su dar importancia a cosas secundarias, su desprecio a quienes no comparten sus aficiones, el no querer admitir que desea el amor y la felicidad burguesa . en consonancia con ello, la prosa es coloquial, llena de expresiones de la calle, quizá a veces en demasía, pero que encajan bien en la narración en primera persona que nos hace Rob sobre sus desventuras.

En definitiva, estamos ante una novela romántica (aunque a su manera), donde se cuestiona el individualismo y el egoísmo de nuestro tiempo, y que de una manera sibilina opta por la solución conservadora: Rob es un inadaptado y debe pasar por el aro.El «musical» de Stephen FearsEl argumento de la película es realmente fiel al libro, apareciendo tan sólo dos diferencias entre el guión cinematográfico y el texto literario: la primera es que en el libro la acción transcurre en Londres, mientras que en la película (por razones obvias de producción) la acción transcurre en Chicago.

La segunda es que John Cusack, interpreta a Rob Gordon, que en la novela tiene el nombre de Rob Fleming.En el filme Cusack hace el papel de Rob Gordon, treintañero y dueño de una tienda poco exitosa de discos de vinilos, Championship Vinile, donde trabaja con sus ayudantes, Dick (Todd Louiso) y Barry (Jack Black), dos snobs musicales, que al igual que Rob, viven por y para la música.

La película comienza cuando su novia Laura (Iben Hjejle) abandona a Rob. Esto hace que Rob recapacite sobre sus cinco rupturas sentimentales más dolorosas y relate de manera desenfadada, en una conversación directa y cara a cara con el espectador, la relación con las mujeres que ha tenido en los diferentes momentos de su vida, a través de su larga colección de discos de vinilo.

La necesidad de esa evaluación de todas sus experiencias amorosas lleva a Rob a reencontrarse con la mayoría de sus ex novias (las cinco principales, las que me hicieron daño de verdad, asegura), para conseguir que ellas le expliquen el porqué de sus rupturas, el porqué de su inutilidad como novio, y así él pueda usar esos nuevos conocimientos para reconquistar el amor de Laura. Aunque Alta Fidelidad nos narre la peculiar vida de Rob Gordon, es la música la que guía los movimientos de todos y cada uno de los personajes, ya sea a través de colecciones de discos, de la tienda musical que regenta Gordon, o de las brillantes conversaciones entre la divertida pareja Jack Black-Todd Louiso, que como las grandes parejas de cómicos de la historia son personalidades antagónicas que se unen por el caprichoso azar.

Sus réplicas y diálogos están entre lo mejor de la película. Para Ignacio Serrano Ruiz, que no anda desencaminado, «lo mejor del film está en la perfecta comprensión e interpretación de la personalidad melómana que desarrollan los tres personajes principales». La película empieza con la revisión de un fenómeno recurrente en su vida: el abandono. Es así como se articula una historia romántica con el coleccionismo musical.

Rob pasa revista a los cinco fracasos más contundentes de su historia sentimental, en una serie de escenas graciosas que ironizan con humor cáustico sobre el orgullo masculino. Para Rob es un momento de inflexión: el de hacerse cargo de que es un hombre adulto. John Cusack colaboró en el guión, coprodujo, protagonizó, ubicó la historia en su ciudad (Chicago) y reservó para su hermana Joan Cusack un papel secundario. Rob narra su historia a la cámara, interrumpe a cada momento la acción para intercalar sus comentarios y está siempre en pantalla.

Este monólogo a cámara remite al origen literario de la cinta, y si en la película Rob hace montones de listas, en el libro hace muchas más. A la postre, la revisión de la película de Frears me ha llevado a la conclusión de que estamos ante una interesante pero sobrevalorada versión que Stephen Frears hizo del libro de Honrby, con mezcla de comedia de costumbres y comedia romántica.

El subrayado de sus motivos temáticos, de sus escenarios y su disposición narrativa, una blanda resolución final, el insuficiente desarrollo de situaciones y personajes minimizan su complicidad con es espectador. La película especula bastante con la identificación que puede provocar en el público masculino de treinta y pico años de edad, y por tanto corre el consiguiente riesgo de volverse ajena para quienes no participen de las preocupaciones del protagonista.

Alguna escena que sale del tono general de la película, como por ejemplo la muerte del padre de Laura, están desaprovechadas dramáticamente y no aportan lo que sería deseable en la narración. Por último, apuntar como curiosidad que el cantante Bruce Springsteen hace un cameo interpretándose a sí mismo, en su primera película como actor.

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