Críticas de Bandas sonoras


'Chinatown', el desasosiego de J.J. Gittes en una partitura

Jerry Goldsmith compuso una increíble BSO en apenas nueve días




Autor: Roberto Cueto
Escuchando esta magnífica partitura cuesta creer en las precarias condiciones en que fue escrita. En su autobiografía 'Roman by Polanski', el director recuerda el azaroso proceso de poner música al film. El productor, Robert Evans, había contratado a un oscuro compositor llamado Philip Lambro, de quien había escuchado una maqueta. Polanski accedió, pero no quedó demasiado contento con el resultado; por ello, prefirió consultar a un compositor y pidió consejo a su amigo y compatriota el músico Bronislau Kaper. Este fue tajante: la película era espléndida, pero la estropeaba la música.
Polanski decidió contratar a un nuevo músico, pero el tiempo se le echaba encima, ya que tenía fijada la fecha del estreno. Consiguió llegar a un acuerdo con Goldsmith, quien, en sólo nueve días, compuso uno de sus más fascinantes trabajos. Nada más ver el film, Goldsmith decidió casi instintivamente el tipo de sonido que quería crear: "Decidí utilizar una sección de cuerda, cuatro pianos, cuatro arpas, dos percusionistas y una trompeta solista".
En cierta forma, la melodía principal del film, un hermosísimo tema que es introducido por unas misteriosas arpas desarrollado luego por la trompeta solista, viene a ser un homenaje musical (paralelo al visual que supone el film) a la música de la época, a melodías como la mítica Laura de David Raksin.
Sin embargo, Goldsmith sabe conferirle matices más turbios e inquietantes, impidiendo cualquier concesión al cliché: hay en ese tolima central, sobre el que se basa casi toda la partitura, un matiz pesimista y en cierto modo sombrío, que marca ya el tono triste y amargo de la historia antes de que ésta comience.
Este tema principal viene a ser una especie de motivo de amor, pero su función va más allá de la de acompañar la historia de amor de los protagonistas, el detective J.J. Gittes (Jack Nicholson) y Evelyn (Faye Dunaway). Hay un pasado oscuro detrás de Gittes, una muerte y un amor perdido y el film camina implacablemente hacía una fatalista repetición de sucesos similares: el título del film, Chinatown, no hace referencia a que el clímax del film se desarrolle en el barrio chino de Los Angeles, sino a ese pasado (que también tuvo Chinatown como escenario) que pesa como una sombra sobre el personaje de Gittes.
Por ello, ese tema es la voz de Gittes y se proyecta sobre los acontecimientos: cuando lo escuchamos sobre los genéricos tiene esa lánguida cualidad de blues, de soledad y amargura que caracterizan al personaje; cuando Gittes se enamora de Evelyn, el tema se transforma en una variación más dulce para violín y piano, como si buscara transfomarse en una salida positiva al destino marcado de Gittes: pero la propia utilización de ese tema (y no de un nuevo tema de amor) imphca que Gittes está proyectando su pasado amor sobre Evelyn, quizá tratando de olvidar y empezar de nuevo; del mismo modo, una versión árida, distorsionada del tema se desarrolla cuando Gittes descubre que Evelyn lo ha engañado y la sigue en su coche: un tempo más rápido y extrañas figuras percusivas van conduciendo el film hacia su inexorable y trágico clímax. Y, cuando éste llega a su fin, Gittes se limita a musitar: "La historia se repite", mientras volvemos a escuchar el tema en su primera versión, la de los títulos de crédito, cerrando el círculo de la soledad y desamparo del personaje.
El mundo que rodea a Gittes es mostrado por Goldsmith con colores ásperos, con disonancias en la cuerda y sonidos áridos y difíciles: un inusual empleo de la percusión confiere a la partitura tinas texturas totalmente atípicas en el cine negro y que contrastan bruscamente con el clasicismo y belleza de la melodía principal.
Es el mundo de corrupción que representa Noah (John Huston), cuya primera aparición es ilustrada por una obsesiva figura percusiva y un siniestro motivo en la trompeta que no llega a construirse como una melodía propiamente dicha: para Gittes tanto él como Evelyn son personajes-enigma, piezas de un que debe completar, y por ello carecen de leit motivpropio, crea así una atmósfera turbia, de engaños, crímenes y misterios que se corresponden con el alucinante universo sonoro creado por Goldsmith, a veces capaz de crear una sensación de irrealidad, como en un sueño: es el caso de la escena en que Gittes ve un muchacho a caballo sobre un fondo musical de agudos registros de las cuerdas, percusión y celesta, con intervenciones del piano en sus registros más graves.
Esa sensación de desasosiego que provoca la escena es proporcionada por la música y está mostrando al espectador las cosas exactamente tal y como las ve Gittes: puesto que aún no ha completado el rompecabezas, todo lo que le rodea es un enigma, algo extraño, sin sentido, incapaz de comprender. La labor de la música aquí no es explicar, sino hacer al espectador participe del desconcierto del personaje.































